ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

 

¿Qué es y cómo se trata el estrés postraumático?

   Para intentar entender el término “estrés postraumático” podemos acudir al diccionario. La palabra estrés es una voz inglesa referida a la resistencia de un material, que podemos traducir como sobreesfuerzo, es decir, un esfuerzo más allá de la capacidad de aguante del material. Cuando por extensión se utiliza para el organismo psíquico, para la mente humana, nos referimos a una situación que nos lleva más allá de nuestra capacidad de resistencia.

   El término Trauma hace alusión a la lesión en huesos y tejidos que se produce por un golpe, o por un accidente y deja una huella que perdura en el tiempo. Llevado al mundo psíquico es aquella lesión duradera producida por un acontecimiento doloroso, insoportable.

   Hablamos de estrés postraumático como aquella consecuencia permanente que una situación dolorosa ha dejado en una persona, por haber superado su capacidad para recuperarse.

   ¿Qué es un trauma psíquico? ¿Qué es doloroso o traumático para los personas? No todo lo doloroso es traumático, pero todo lo traumático ha pasado por ser doloroso.

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   Las consecuencias que tiene para cada uno un hecho doloroso, van a depender del suceso y de la persona que lo vive. En Psicología vemos que cada individuo tiene una manera particular de vivir las situaciones. Un mismo hecho puede ser traumático para una persona y no serlo para otra.

   ¿Hay hechos que son traumáticos para todos? En general encontramos como hechos comúnmente traumáticos las pérdidas. La pérdida de un ser querido, la pérdida de un empleo, vivienda, etc., son susceptibles de convertirse en un trauma psíquico. Pero más allá de los lugares comunes, es posible que una situación se convierta en traumática para un sujeto concreto, de un modo particular.

   Dicho esto, ¿qué es lo que nos interesa desde el punto de vista psicológico sobre el estrés postraumático?

    Por ejemplo: si me despiden del trabajo, esto me va a generar un sobreesfuerzo psicológico, entonces ¿cómo hago para resolver esta situación? ¿Bastará con que desaparezca la situación traumática?

    Aunque generalmente el trauma debería desaparecer si la situación llega a repararse, hay ocasiones en las que a pesar de ello, la persona sigue teniendo síntomas.

Síntomas del estrés postraumático

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   ¿Qué síntomas produce el estrés postraumático? Tendremos tanto síntomas psíquicos como físicos.

   Las manifestaciones psíquicas tendrían que ver con la tristeza, el desánimo, la irritabilidad, el pesimismo, los trastornos del sueño, o de la alimentación, etc.

   En cuanto a los síntomas físicos, tenemos: dolor en el pecho, dificultad al respirar, taquicardia, sudoración, mareos, malestar gástrico, diarrea, estreñimiento y algunos otros menos frecuentes.

   Decía que, ¿por qué hay situaciones en las que desaparece la causa, y el malestar continúa?

   Tenemos que pensar que la causa que producía ese malestar no era la que parecía ser. Y aquí es donde entra la subjetividad de cada persona, cada uno vivimos los sucesos de distinta manera. Nos hacemos diferente representación de cuál es la situación debido a las experiencias previas, que siempre son diferentes de las que vivieron los demás.

Pongamos como ejemplo, una persona despedida de su puesto de trabajo que a pesar de encontrar  otro trabajo en poco tiempo, sigue sintiendo síntomas. Al analizar la situación vemos que no sólo piensa en la cuestión económica, sino que le ha golpeado desde el lado afectivo, es decir “¿cuánto me valoran en esta empresa?”, “si me despiden, yo no soy valorado en esta empresa”.

   En definitiva, es como si dijera: “no me quieren en este sitio”, Para este sujeto, es una cuestión en relación al afecto y por eso encontrar otro trabajo, no resuelve el trauma.

   Habría que ver por qué esta persona tiene esta vivencia con respecto al afecto, y esto va a tener que ver únicamente relación con la historia de esta persona. Si conseguimos entender por qué esta persona coloca en los demás su propia valoración, podrá encontrar otro modo de afrontarlo y disolver el trauma.

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   Puedo contar otro caso, por poner un ejemplo diferente de estrés postraumático, de una persona que acude a la consulta con un trastorno de ansiedad. Es un hombre que tiene crisis de angustia en los momentos más inesperados. En un principio no parece que haya un trauma, porque la persona no relaciona las crisis con ningún suceso concreto, pero al investigar las circunstancias que rodean esta situación, una de las que aparecen es, que cada vez que esta persona entra en un bar, tiene una crisis de angustia.

   Investigando en su historia, descubrimos que estaba en un bar el día en que alguien le llamó por teléfono y le dijo que su padre tenía una enfermedad terminal y por tanto iba a morir en breve. Esto ya tiene que ver con un trauma. Bien, entonces podríamos pensar que la muerte del padre es lo que a esta persona le provoca el ataque de ansiedad. Pero aun así tenemos que seguir preguntándonos por qué la muerte del padre le provoca los ataques, porque no es una situación que haya ido mejorando con el tiempo.

   Seguimos investigando: ¿cuál es la relación de esta persona con su padre? descubrimos que aunque esta persona nos dice que quiere mucho a su padre y que su relación es muy buena, en el pasado no lo fue tanto y hubo una época en la que estuvo años sin hablarse con su padre. De manera que descubrimos que los sentimientos de este hombre hacia su padre son ambivalentes, es decir tiene una parte en el que lo ama, pero tiene otra parte en la que lo odia.

   Esta parte en la que lo odia es la que cuesta más trabajo salir a la luz, pero va saliendo y cuando este hombre consigue hablar del odio que siente hacia su padre, empieza a comprender que las crisis de angustia no surgieron por miedo a perder a su padre a quien él quería, sino por la angustia que le producía el hecho de odiar a su padre, aunque este sentimiento no fuera un odio absoluto.

Tratamiento

   Bien, ¿cómo se resuelve el estrés postraumático? El estrés postraumático es asimilable a cualquier duelo. Es decir, el proceso de asumir una pérdida, cuando pierdo algo que valoro. El proceso del duelo se ha descrito con unas fases que seguro que a todos os suenan. Estas fases tan manidas del proceso del duelo son:

  • Negación.
  • Enfado, Indiferencia o Ira.
  • Negociación.
  • Dolor Emocional (o depresión).
  • Aceptación.

   Bueno, me interesa la primera fase, de negación, es una fase que todos, yo creo, que hemos experimentado. Cuando sucede algo que nos disgusta, lo primero que hacemos es intentar creer que no ha pasado. Cuando le comunican alguien que un ser querido ha muerto, es muy frecuente que te diga: “no digas tonterías, eso no es verdad, eso es imposible”. O, cuando vemos a personas que están en una situación trágica, que nos digan: “no me lo puedo creer, esto no está pasando, esto no está sucediendo”. En un principio la negación parecería que es una solución inadaptada, que la persona no se está dando cuenta de cuál es la realidad y que esto no es bueno.

   Pues esto no es así. La negación es precisamente un colchón, un amortiguador que permite a la persona vivir una situación que es insoportable, pero digamos que la vive a cámara lenta para poder ir procesándola.

   Si esta negación inicial luego da paso a un proceso en el que voy haciéndome a la idea de lo que ha pasado hasta que consigo aceptarlo, como algo que no puedo cambiar, pero que acepto como parte de mi historia, entonces el trauma se ha elaborado y ya está resuelto. No existe estrés postraumático.

   Pero si la negación permanece demasiado tiempo, termina en lo que llamamos una represión, es como si el sujeto nos dijera: “No quiero hablar de ello, no quiero pensar en ello, no quiero recordarlo”, el trauma queda sin elaborar y va a seguir mostrando síntomas, y es ahí cuando tenemos que trabajar los profesionales. Se hace necesario investigar por qué al sujeto le resulta tan insoportable, hasta el punto de utilizar el recurso de no recordarlo para no sufrir.

La salida al estrés postraumático.

   En psicoanálisis utilizamos una técnica que llamamos la asociación libre, que trata de que el paciente se deje hablar libremente para poder ir enlazando unos acontecimientos con otros, y entender las relaciones inconscientes que existen entre sus recuerdos.

   En el ejemplo que he puesto antes, de la persona que tenía los ataques al entrar al bar, cuando esta persona empezó a hablar libremente, pudo llegar a entender cuál es el sentimiento que estaba negando y por qué para él era tan doloroso, de modo que la ansiedad (el síntoma de este caso), remitió.

   Mediante la asociación libre, mediante la palabra, poder hablar no sólo del suceso que fue traumático, sino de otros sucesos precedentes, que digamos, fueron sentando las bases para que este suceso fuera tan traumático, se puede encontrar una manera alternativa de vivirlo.

   Es decir, que como veis, el tratamiento del estrés postraumático es un tratamiento uno por uno, cada persona tiene una razón por la que esta situación en concreto ha sido traumático para él o para ella y se trata de que esa persona pueda conocerse a sí mismo y entender qué es lo que le ha llevado a vivir a esta situación con estos síntomas tan desproporcionados.

   Es un trabajo muy interesante, pero es un trabajo difícil. Lo primero que necesitamos es tiempo, y en la sociedad en la que vivimos hoy en día, en la que nadie tiene tiempo para lo que no es productivo, es poco frecuente que alguien se conceda el tiempo de entender: “¿por qué a mí me está pasando esto?,  ¿cómo me tomo yo las cosas, para que esto me esté pasando?”.

   Es una situación que sólo se resuelve si el interesado está verdaderamente decidido a resolverla, y si su interés se traduce en esfuerzo. Este esfuerzo para invertirlo en entenderse a sí mismo, en soportar escucharse a sí mismo, en soportar la espera, porque es un proceso lento, y sobre todo, en que es el paciente el que tiene que ser el impulsor de la cura, es el que tiene que tomar la iniciativa de buscar y de escudriñar los motivos más íntimos. Es un asunto que no se resuelve sentado esperando a que el otro le diga cómo tiene que hacer. Es necesario tomar una posición muy activa, de buscar en la historia y de, a pesar de los inconvenientes, encontrar respuestas a preguntas que se hace y que no son fáciles de responder.

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   A cambio, el sujeto que hace este camino, se vuelve un poco más libre.

Pedro de la Torre
Psicólogo